La etapa os llevará de Trevi a Monteluco, lugar franciscano de gran belleza naturalista y de gran espiritualidad. A lo largo del itinerario pasaréis por las fuentes del Clitunno y la ciudad de Spoleto, antes de afrontar los últimos 7 kilómetros de subida.
Fuentes de agua
sí (Trevi, Spoleto, Monteluco)
Después de Asís, el viaje a lo largo de la Vía de Roma pasa por otro lugar sagrado y de gran valor Espiritual: Monteluco, donde Francesco se estableció por un breve periodo en el 1218, fundando un primitivo convento en los límites del “bosque sagrado”. En este mismo lugar hoy se encuentra el Santuario de Monteluco.Con respecto a las etapas anteriores de media dificultad, esta vuelve a ser una fracción difícil, en particular durante los 7 kilómetros de subida que deberéis superar para llegar a Monteluco. En cualquier caso la etapa es breve visto que mide solo 30 kilómetros, y las pendientes son siempre constantes, no superando nunca el 6-7%, por lo tanto con calma y utilizando los cambios adecuados, podréis “conquistar” la cumbre si demasiado sufrimiento. Los panoramas que podréis ver a lo largo de la subida y el encanto del lugar os recompensará de los esfuerzos de la bicicleta.La etapa parte del centro de Trevi, desde donde se puede gozar de una vista bellísima del valle Umbro. Los primeros kilómetros son en bajada, a lo largo de una carretera panorámica entre los olivos de rara belleza, en dirección hacia Bovara. Una vez llegados al valle, después de haber atravesado la Vía Flaminia, el recorrido se introduce en el carril bici Asís-Spoleto, donde podréis pedalear lejos de los coches hasta el centro de Spoleto. Antes de iniciar el carril, con una breve desviación, se pueden visitar el Templo del Clitunno y las fuentes del Clitunno, dos lugares de gran belleza que merecen una breve parada.Spoleto es una de las más bellas ciudades de Italia que al lado de evidentes influjos de época romana, mantiene intacta la estructura de época medieval. Concedeos una visita a la ciudad, que también será una ocasión para descansar y recuperar tomar las fuerzas antes de afrontar la subida final en dirección hacia Monteluco, que inicia precisamente en la sugestiva iglesia de San Pedro casi fuera de la ciudad.